En la película de Disney de 1940, “Pinocho”, es una marioneta de madera que cobra vida mágicamente, el resto de la historia ya la conocemos. Pero, en caso de que no sea así, lee el siguiente resumen:

El Hada Azul le promete a Pinocho que lo transformaría en un niño de verdad, si era “valiente, sincero y generoso”. Pinocho recibe una consciencia, Pepe Grillo, para que fuera su “consejero en momentos de tentación” y como un “guía a lo largo del camino angosto y estrecho”.

Al siguiente día, cuando Pinocho iba de camino a la escuela, un zorro llamado Honrado Juan lo convence de unirse al show de marionetas de Strómboli para que tenga fama y éxito.

Strómboli convierte a Pinocho en la estrella del show. Pero, esa noche, cuando Pinocho intenta volver a la casa de su padre Gepeto, Strómboli lo encierra en una jaula.

Pinocho y Pepe Grillo no saben qué hacer, cuando el Hada Azul aparece y pregunta por qué Pinocho no fue a la escuela. En lugar de decir la verdad, Pinocho miente y dice que fue secuestrado. El Hada Azul le dice a Pinocho que por cada mentira que diga, le crecerá la nariz.

Mentir es complicado

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La escritora y examinadora de fraude, Pamela Meyer, dice que “nuestros cerebros se adaptan a las mentiras”. Una vez que mientes, tanto para ti como para los demás, el cerebro registra la necesidad de seguir mintiendo para encubrir las mentiras anteriores.

Pamela Meyer dice que “mentir es complicado. Es una maraña de hilos en nuestras vidas. No somos claros con respecto a la verdad. Decimos mentiras según la necesidad, a veces por muy buenas razones. Otras veces,  solo porque no comprendemos los vacíos de nuestra vida”.

Meyer dijo que “…los estudios demuestran que en un día puedes mentir de 10 a 200 veces”.

Pamela Meyer señala que como personas “estamos contra las mentiras, pero secretamente recurrimos a ellas de una forma que nuestra sociedad ha sancionado durante siglos. El acto de mentir es tan antiguo como respirar. Forma parte de nuestra cultura. Forma parte de nuestra historia”.

Piensa en la política y el marketing. La mentira parece inevitable si vives en el mundo actual.

Los miembros de La Iglesia de Jesucristo, declaran “ser honrados, verídicos, castos, benevolentes, virtuosos y hacer el bien a todos los hombres”.

Entonces, ¿cómo podemos ser mejores y vivir según ese patrón?

Mentir es un acto cooperativo

mujer

Meyer afirma que “una mentira no tiene poder por su simple expresión. Su poder surge cuando alguien acepta creer la mentira”.

La clave es: Debemos reconocer que participamos de las mentiras en nuestras interacciones diarias.

Ella dice: “Si alguna vez mentiste es porque aceptaste mentir”.

Meyer continúa diciendo que “mentir es un intento de construir un espacio para conectar nuestros deseos y fantasías sobre quiénes queremos ser y cómo nos gustaría ser con quiénes realmente somos. Estamos dispuestos a llenar esos espacios en nuestras vidas con mentiras”.

Convertirse en un observador de las mentiras

mundo de los espíritus

Además de reconocer que mentir es un acto cooperativo, debemos ser mejores en notar cuando estamos mintiendo o cuando nos mienten.

Meyer dice que los mentirosos “son conocidos por congelar la parte superior de su cuerpo, cambiar la velocidad de su parpadeo y apuntar sus pies hacia una salida”.

Los mentirosos usan “un lenguaje formal, distante y experto”.

Por otro lado, las personas que dicen la verdad “son cooperativas y entusiastas, están dispuestas a debatir y mencionar sospechosos, y se enojan si sienten que las acusan injustamente”.

Meyer califica estos hechos como “comportamientos, no como una prueba de engaño. Son advertencias. Somos seres humanos. Hacemos gestos engañosos todo el tiempo. Eso no significa nada de por sí. Pero, cuando percibes una gran cantidad de ellos, es una señal de alerta.

“No me engañes”

Satanás

Uno de los mentirosos más astutos es el adversario. Nos dice que no somos buenos, suficientes, inteligentes o exitosos. Nos dice que mentir un poco, no va a lastimar a nadie, que no nos podemos arrepentir o que no somos dignos del amor de Dios.

En su discurso más reciente de la Conferencia General, el Élder Stevenson habló sobre las formas en que el adversario nos engaña. Dijo que hoy en día muchas personas:

“… son incapaces de ver las cosas como realmente son, o están insatisfechas con la verdad. Además, hoy día hay en juego fuerzas deliberadamente diseñadas para apartarnos de la verdad absoluta. Esos engaños y mentiras van más allá de una inocente identidad equivocada, y a menudo tienen consecuencias graves, no menores”.

Las mentiras del adversario son perjudiciales para nuestro progreso eterno.

Enfócate en las verdades eternas

abandonar a Dios

A pesar de que Pinocho recibió a Pepe Grillo como su “consciencia” y “su propia voz”, no siempre estuvo para ayudarlo cuando más lo necesitaba.

Los miembros bautizados de la Iglesia reciben el don del Espíritu Santo que no los abandonará, si son dignos.

Del mismo modo, cuando el Hada Azul salvó a Pinocho de la jaula de Strómboli, le advirtió diciéndole “que esa sería la última vez en que lo ayudaría”.

A diferencia del Hada Azul, nuestro Padre Celestial y Jesucristo siempre nos pueden ayudar, cuando caemos en las mentiras del adversario.

La verdad eterna es esta: cometeremos errores, pero por eso el Padre Celestial nos envió a su Hijo. Debemos esforzarnos cada día para recordar las verdades que el Evangelio nos enseña y reconocer las mentiras que el adversario nos dice como son: mentiras.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Jane Ballif y fue publicado en thirdhour.org con el título “The Truth About the Adversary’s Lies”.