Muchas veces, nos enfrentamos a situaciones en nuestra vida con las que no estamos conformes y cuestionamos a Dios por lo que nos pasa, sin notar el propósito eterno detrás de cada uno de esos “tropiezos”.

El Élder Ciro Schmeil, un Setenta Autoridad General que nació en Brasil y fue sostenido en la última Conferencia General, compartió su historia de cómo reconocer que el Señor sabe qué es lo mejor para Sus hijos y ser obediente, lo condujo a grandes bendiciones en su vida.  ¡Veamos!

Servir en una misión

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Como todo joven Santo de los Últimos Días, el Élder Schmeil tuvo pruebas para aceptar la voluntad de Dios, incluido servir en una misión.

De hecho, no tenía muchos deseos de servir en una misión. Pero, al hacerlo, descubrió la verdad que contiene la promesa que se encuentra en DyC 130: 20 – 21.

“Hay una ley, irrevocablemente decretada en el cielo antes de la fundación de este mundo, sobre la cual todas las bendiciones se basan; y cuando recibimos una bendición de Dios, es porque se obedece aquella ley sobre la cual se basa”.

Al ser obediente y decidir servir en la Misión Odgen, Utah (1989 – 1991), pudo ver la mano del Señor en Su vida y fortalecer su testimonio del Libro de Mormón.

La vida universitaria y una compañera eterna

Después de la misión, el Élder Schemeil asistió a la Universidad de Utah. El último año, después de la Conferencia General, durante un devocional por la tarde solo para miembros de la Iglesia de Brasil, el Élder Schmeil conoció a Alessandra Machado Louza, una estudiante de BYU.

“Cuando nos vimos por primera vez en el devocional, ella me ignoró por completo. Pero, yo sabía que era amor a primera vista. Afortunadamente, en la misión aprendí a ser persistente”, dijo el Élder Schmeil.

En julio de 1994, ambos se casaron en el Templo de Sao Paulo, Brasil, y tuvieron dos hijos.

El Élder Schmeil obtuvo una licenciatura en arquitectura de la Universidad de Utah y un MBA de la Universidad de Ohio. Posteriormente, él y su familia se mudaron a Brasil.

Desafíos

Después de vivir 20 años en Brasil, el Élder Schmeil y su familia tuvieron que regresar a los Estados Unidos (Colorado). Esta fue una gran prueba para la familia Schmeil, pero, en especial, para sus hijos adolescentes que solo tenían conocimientos básicos de inglés.

“Sin embargo, como una familia, aprendimos que, con la ayuda de Dios, podemos hacer las cosas difíciles”, dijo el Élder Schmeil.

Pero, las pruebas no acabaron ahí. Dos años más tarde, se mudaron a Florida y las cosas fueron incluso más difíciles.

“Cuando miramos hacia atrás, nos damos cuenta de que fue un tiempo de muchas pruebas, pero también un tiempo en el que más sentimos la mano del Señor en nuestras vidas. Fue una manera de acercarnos más al Señor y entre nosotros”, dijo la hermana Schmeil.

Poner a Dios en primer lugar y recibir Su ayuda

padres celestiales

El Élder Schmeil acotó algo importante:

“Una cosa que me enseñaron mis padres, y que mi esposa y yo aplicamos desde los primeros días de nuestro matrimonio fue siempre hacer nuestro mejor esfuerzo y poner a Dios en primer lugar en nuestras vidas. Nuestra familia siempre, siempre, ha puesto a Dios en primer lugar”.

“Esto puede incluir muchas cosas, desde pagar el diezmo, guardar los mandamientos, hasta darse el tiempo de servir. Cada llamamiento tiene un propósito para nosotros”.

El Élder Schmeil también ha servido como obispo y Presidente de Estaca, llamamientos que le han permitido ministrar más de cerca a los miembros y ver crecer a la Iglesia. Ahora, como Setenta de Área, es testigo de cómo el Señor lo fortalece cada día.

metas

“El Señor bendice con fortaleza a quienes llama”, dijo la hermana Schmeil que trata de seguirle el paso a su esposo en cada una de sus asignaciones.

Asimismo, la hermana Schmeil recordó las experiencias de los pioneros Santos de los Últimos Días:

“Tenemos fe en que el Señor sabe qué es lo mejor para nosotros, al igual que con los pioneros. Él sabe qué es lo mejor para nosotros y nos guiará”.

Esperamos que la historia del Élder Schmeil y su familia te dé fortaleza para continuar y la disposición para aceptar que Dios sabe muy bien qué es lo mejor para ti. No pierdas la fe, Él siempre prepara algo mejor para Sus hijos.

Fuente: Church News