Después de la desesperanza, nos esperan las tiernas misericordias de Dios

Cuando el futuro comienza a parecer sombrío, es muy fácil sucumbir ante los sentimientos de ansiedad. Te sientes triste y buscas una respuesta, y a pesar de todas las oraciones que puedas hacer, aparentemente no recibes una respuesta del Padre Celestial.

Hubo dos mujeres que experimentaron lo mismo que tú, la esposa de Nefi y Emma Smith. Ambas fueron mujeres muy fuertes y una fuente de fortaleza para sus esposos.

La esposa de Nefi debió haberse sentido abrumada al dejar su hogar y lujos para viajar con Nefi al desierto, aun así sin murmurar por el cansancio y los cambios extremos que tuvo que experimentar. Ella también podría haberse preguntado si realmente había una tierra prometida.

Asimismo, Emma Smith pasó momentos de desesperación en su vida, especialmente porque los opresores seguían constantemente a su esposo. Estoy segura de que a pesar de ser una mujer fuerte, a veces también sintió que el sufrimiento nunca acabaría. Sin embargo, al igual que Nefi, permaneció al lado del profeta.

Experimentar momentos de desesperanza realmente puede traer bendiciones a nuestras vidas.

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Los momentos de desesperanza nos permiten ver más milagros en nuestras vidas

Todos hemos experimentado momentos en los que hemos sentido que ya no podemos más. A veces, el dolor y nuestros pensamientos pueden conducirnos a ponernos de rodillas y orar.

Cuando la oración es el único remedio, comenzamos a ver los milagros que suceden en nuestra vida. Comenzamos a reconocer las tiernas misericordias y las promesas de los ángeles en forma de personas a nuestro alrededor. Comenzamos a valorar plenamente las pequeñas y grandes bendiciones en nuestras vidas.

Los momentos de desesperanza nos ayudan a sentir más el amor de Dios

Jesús

No puedo contar todas las veces en que mi desesperanza me ha ayudado a reconocer que “he estado rodeada por los brazos de Su amor”.

La ansiedad que sentía por el futuro hizo que recurriera al Señor y, una y otra vez, sentí la seguridad de que todo estaría bien y de que no estoy sola en este viaje terrenal.

En los momentos en los que estuve a punto de rendirme, valoré más Su expiación y el amor que tiene por mí.

Los momentos de desesperanza nos ayudan a valorar las pequeñas bendiciones

bendición patriarcal

Me he dado cuenta de que en los momentos de desesperanza es cuando siento que el Espíritu me da la impresión de “contar mis bendiciones”.

No importa lo pequeñas que sean las bendiciones o los actos de servicio de las personas que me rodean, la desesperanza me ayuda a relacionarlos con las tiernas misericordias del Padre Celestial.

Los momentos de desesperanza nos traen mayor fortaleza

Cuando Nefi y su familia viajaron por el desierto, las condiciones para las mujeres eran muy desoladoras y diferentes a las que estaban acostumbradas. Sin embargo, ellas fueron muy fuertes:

Y tan grandes fueron las bendiciones del Señor sobre nosotros, que aunque vivimos de carne cruda en el desierto, nuestras mujeres tuvieron abundante leche para sus niños, y eran fuertes, sí, aun como los hombres; y empezaron a soportar sus viajes sin murmurar.

Y así vemos que los mandamientos de Dios se deben cumplir. Y si los hijos de los hombres guardan los mandamientos de Dios, él los alimenta y los fortifica, y provee los medios por los cuales pueden cumplir lo que les ha mandado; por tanto, él nos proporcionó lo necesario mientras permanecimos en el desierto.

Reflexión

oración

Cuando el único medio que tenía para vencer la ansiedad por el futuro fue la oración, vertí mi alma al Señor y le confié los deseos de mi corazón. Fue en ese entonces que me di cuenta de que perder las esperanzas puede llevarnos a pedir ayuda y, finalmente, ser bendecidos con las tiernas misericordias del Señor.

Al recordar lo vivido, me siento agradecida por los momentos de desesperanza. Ahora sé que no estoy sola en este viaje terrenal. Cuando lleno de lágrimas mi almohada, siento que Sus brazos de amor me rodean.

Cuando pienso que no puedo lograrlo, Él me da la fuerza que necesito para continuar. Sí, algo bueno se puede sacar de los momentos de desesperanza y me siento agradecida de haber aprendido la lección.

Fuente: faith.ph

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