¿Quién no se ha sentido insuficiente alguna vez? ¿Quién no se ha sentido incapaz de hacer algo para lo que el Señor lo ha llamado?

Sentir que no tenemos la capacidad para realizar alguna actividad nueva que se nos presenta es normal porque somos humanos y tenemos inseguridades y temores. Así también se sintieron algunas de nuestras autoridades generales. Sin embargo, pudieron comprobar que “a quien el Señor llama, el Señor capacita”. ¡Veamos sus ejemplos!

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Spencer W. Kimball

profeta Presidente Kimball

Varios años después de que Spencer W. Kimball se convirtiera en presidente de la Iglesia el 30 de diciembre de 1973, su esposa, la hermana Camilla Eyring Kimball, habló en una entrevista sobre la inseguridad que sintió su esposo al ser llamado a servir en el Cuórum de los Doce Apóstoles en 1943.

La hermana Kimball relató que después de que el Presidente Kimball recibió la llamada en la que se le informó que sería sostenido en la siguiente Conferencia General como miembro de los Doce, se sintió débil.

El Presidente Kimball le dijo a la persona que estaba en el teléfono, el Presidente J. Reuben Clark Jr., que el llamado a los Doce “debía ser un error”. La hermana Kimball dijo que su esposo no se sentía preparado para recibir tal llamamiento.

Spencer W. Kimball junto a su esposa, la hermana Camilla Kimball.

Después de la llamada, Spencer W. Kimball, se sentó o recostó en el suelo con un estupor de incredulidad.

Años después, el Élder Kimball se convirtió en el presidente n° 12 de la Iglesia, sirvió desde el 30 de diciembre de 1973 hasta su muerte, el  5 de noviembre de 1985.

Aquí tenemos una afirmación clara acerca de lo que el Presidente Monson dijo: “A quien el Señor llama, Él capacita”.

James M. Paramore

Otro ejemplo sobre el Señor preparando a Sus siervos para grandes retos es la historia de James M. Paramore.

En una entrevista, después de ser llamado al Primer Cuórum de los Setenta en abril de 1977, el Élder Paramore declaró que sirvió en más de 50 posiciones en la Iglesia, pero no siempre se sintió preparado.

Años antes de ser llamado a los Setenta fue miembro del comité general de misioneros de la Iglesia y durante los 7 años anteriores fue secretario ejecutivo del Cuórum de los Doce Apóstoles.

El Élder James E. Paramore junto a su esposa, la hermana Helen Paramore.

“No sabía taquigrafía y no escribía muy bien. ¿Te imaginas ir a un consejo de los Doce y no poder hacer esas cosas?” A pesar de ello, el Élder Paramore se sentía espiritualmente preparado para aceptar el llamamiento.

“Sabía que habría una gran tentación de mi parte de no aceptar la asignación debido a que temía ser incapaz”, dijo el Élder Paramore sobre su llamamiento como secretario ejecutivo de los Doce.

Sin embargo, aceptó el llamamiento y pudo hacer su trabajo. Entrenó su mente, reconoció lo que necesitaba hacer y desarrolló su propia técnica para escribir rápido. “Ese es un testimonio para mí. Donde hay compromiso, el Señor te compensará cualquier debilidad”.

Asimismo, cuando sirvió en Francia como misionero y no hablaba el idioma del país, pudo sentir la ayuda divina.

“Al principio fue muy difícil aprender francés. No tenía experiencia en ese idioma y la Iglesia no daba una capacitación formal en habilidades de idiomas. Solo intentábamos aprender el idioma lo mejor que podíamos”, dijo el Élder Paramore.

Pero, su momento más difícil en la misión vino después. Su compañero tuvo que regresar a casa porque su madre estaba agonizando. En ese tiempo, era muy común que un misionero se quedara solo mientras esperaba a un nuevo compañero.

El Élder Paramore estaba asustado, pero se preparó lo mejor que pudo para enseñar el Evangelio a las personas. Logró que las personas pudieran comprender el mensaje en su propio idioma. Esa noche, el hermano Paramore obtuvo un testimonio de que el Señor obró a través de él para ayudar a esas personas.

Al referirse a su llamado al Cuórum de los Setenta, el Élder Paramore dijo, “Sigo sintiendo una gran preocupación, pero sé que el Señor magnificará mis esfuerzos. Tengo la seguridad de que Él obrará a través de mí si soy digno y me comprometo con Sus asignaciones”.

El Élder Paramore sirvió en el Primer Cuórum de los Setenta desde agosto de 1977 hasta 1987, cuando fue llamado a la Presidencia de los Setenta. Sirvió ahí hasta 1993, cuando fue nombrado Autoridad General Emérita. Ahora tiene 92 años.

Podemos comprobar con estos dos grandes ejemplos que el Señor confía en nosotros y sabe que somos capaces de lograr cosas maravillosas sí también confiamos en Él y nos esforzamos. Ten la seguridad de que si el Señor presenta grandes retos en tu vida es porque confía en tu capacidad. Que el temor no te detenga, estás preparado para cosas extraordinarias, para los grandes retos.

Fuente: Church News