Hay mucho que no sabemos sobre el Juicio Final de Dios. No sabemos si va a suceder en una gran sala celestial, no sabemos cuánto tiempo va a tomar, y lo más inquietante de todo, nunca podremos estar seguros de cuál será el resultado.

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Pero, también hay mucho que sí sabemos. Sabemos que Cristo será nuestro primer juez. Sabemos que tendrá lugar después de la conclusión del Milenio. Sabemos por las escrituras antiguas y profetas modernos que nuestro juicio se basará en tres registros. Y sabemos que son estos:

1. El Libro de la Vida

“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante de Dios; y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”.

Eso es Apocalipsis 20:12. Aprendemos dos cosas clave de este pasaje. Primero, seremos juzgados según lo que esté escrito en el libro de la vida. En segundo lugar, hay otros libros que también entran en juego (vamos a llegar a ellos más adelante).

El libro de la vida. ¿Qué es eso? José Smith parecía tener la misma pregunta. Doctrina y Convenios 128: 7 tiene la respuesta:

“…Y el libro que era el de la vida es el registro que se lleva en los cielos…

Hay un libro para ti y para mí que está reservado en el cielo, en el que se registran nuestras vidas. ¿Quién lo actualiza? Quién sabe. ¿Qué tan detallado es? Tu conjetura es tan buena como la mía (pero probablemente muy detallada). ¿Cómo se usará el libro de la vida y estos otros libros durante el juicio? Orson Pratt nos dio una cierta visión atrás en el 1800s:

“Los libros sagrados guardados en los archivos de la eternidad deben ser abiertos en el gran día del juicio, y comparados con los registros guardados en la tierra; y si se descubre que las cosas han sido hechas por la autoridad y mandamiento del Altísimo, en relación con los muertos, y se hallan las mismas cosas registradas tanto en la tierra como en el cielo, se abrirán tales libros sagrados y leídos ante el universo reunido en el día del juicio, y será sancionado por Aquel que se sienta en el trono y reparte justicia y misericordia a toda su creación”.

Y esto nos lleva al segundo registro que Dios usará durante el juicio final:

2. Registros guardados en la tierra

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Según José Smith, los otros libros mencionados en Apocalipsis se refieren a fuentes terrenales:

“…los muertos fueron juzgados de las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras; Por consiguiente, los libros de que se habla deben ser los libros que contenían el registro de sus obras, y se refieren a los registros que se mantienen en la tierra”.

Desafortunadamente, no estamos seguros exactamente de cuáles son estos registros. Pero, hay un montón de registros terrenales para elegir que revelan mucho acerca de qué tipo de personas somos. Piénsalo:

  • Antecedentes policiales
  • Registros de empleo
  • Diarios personales
  • Vídeos caseros
  • Publicaciones de medios sociales

Nota secundaria: Si Dios nos juzgara únicamente sobre la base de tu actividad en los medios sociales, ¿cómo nos sentiríamos? ¿Estaríamos avergonzados por algunos de los comentarios que hemos hecho o por algunas de nuestras fotos? Hagamos un esfuerzo para ser conscientes de nuestro comportamiento en línea, y reconocer que es muy posible que nuestras publicaciones hagan que nos mordamos la lengua al final de todo.

Ahora, hay un último registro del que aprendemos muy poco en la iglesia, pero puede ser el registro más revelador de todos …

3. El registro mantenido dentro de nuestros propios cuerpos

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Nuestros cuerpos contienen un registro que será usado en el juicio final.

La evidencia de este registro proviene del Apóstol Pablo en Romanos 2:15:

“…pues muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, dando también testimonio su conciencia, mientras que sus pensamientos los acusan o los excusan…”

Bien, pero ¿debería tomarse literalmente? Obviamente no hay nada físicamente escrito en tu corazón, pero … sigue leyendo.

En 2009, un profesor de Educación Religiosa de BYU-Idaho dió un discurso llamado Made Holy in the Body. En él, él provee una mina de oro de citas del liderazgo de la Iglesia acerca de cómo nuestros mismos cuerpos testificarán a favor o en contra de nosotros durante el Juicio Final:

Del Presidente John Taylor:

“… Yo podría mostrarles por principios científicos que el hombre mismo es una máquina autoregistradora, sus ojos, sus oídos, su nariz, el tacto, el gusto y todos los diversos sentidos del cuerpo, son tantos medios por los cuales el hombre almacena para sí mismo un registro …”

(President John Taylor, Journal of Discourses, 26:32.)

De Bruce R. McConkie:

“En un sentido real, aunque figurado, el libro de la vida es el registro de los actos de los hombres, tal registro está escrito en sus propios cuerpos. Es el registro grabado en los mismos huesos, nervios y carne del cuerpo mortal. Es decir, cada pensamiento, palabra y acción tiene un efecto sobre el cuerpo humano; todos estos dejan sus marcas …”

(Élder Bruce R. McConkie, Doctrina Mormona, 97.)

Nuevamente de Pres. Taylor:

“Dios ha creado cada hombre con un registro dentro de sí mismo …. Sus ojos y oídos lo han internalizado, y sus manos lo han tocado …”

(Presidente John Taylor, Journal of Discourses, 11: 77-80).

Del Presidente David O. McKay:

“La Psicología nos asegura que estamos hacemos girar nuestro propio destino, bien o mal … Cada menor golpe de virtud o de vicio deja su cicatriz nunca tan pequeña …. Entre sus células nerviosas y sus fibras, las moléculas la están contando, registrándola y almacenándola para ser usadas contra él cuando venga la próxima tentación”.

(Presente David O. McKay, citando a William James en Conference Report, abril de 1956, 7-8.)

De Spencer W. Kimball:

“Hay esquinas oscuras, profundas; habitaciones cerradas, lugares aislados, pero ningún acto, bueno o malo ; ningún pensamiento, feo o hermoso nunca escapa de ser visto u oído. [Cada uno] imprimirá su huella en el individuo y será registrado, para ser encontrado y recibir el pago”.

(Pres. Spencer W. Kimball, Enseñanza de Spencer W. Kimball, 155.)

¿Aún estás en shock? En el juicio final, Dios podrá leernos como un libro. Somos el registro final que determinará nuestro lugar en las eternidades. Estamos eligiendo, cada día, el resultado que queremos en el juicio final. Entonces, supongo que la pregunta es: ¿Cómo quieres ser juzgado? Si aspiras a una mansión celestial en el Reino de Dios, entonces esfuérzate por vivir una vida tan celestial como puedas ahora mismo. Guarda los mandamientos. Arrepiéntete. Perdona. Se humilde. Se amable. Se lo que sea necesario, un día a la vez, a partir de hoy.

 

Este artículo fue originalmente escrito por David Snell y publicado en MormonHub.com con el título After You Die, God Will Judge You Based on These 3 Records of Your Life Español ©2017