Sí, lo sé. Desafortunadamente, el fin de semana de Conferencia General llegó y se fue.

¿No siempre es tan inspirador y edificante? Te diré que no necesitas mirar más allá de los discursos de la Conferencia General para entender que hay profetas vivos en la actualidad.

Cada vez que me siento a escuchar la Conferencia siempre me pregunto cómo los apóstoles y los miembros de la Primera Presidencia, así como los otros discursantes, preparan sus mensajes. ¿Trabajan en ello durante los seis meses de diferencia de conferencia a conferencia?

En preparación, estoy seguro de que los discursantes toman nota de los mensajes y los temas específicos que desean incorporar en sus discursos que el mundo necesita escuchar.

A continuación, compartiré 3 de esas lecciones o temas que puedes haber pasado por alto durante el fin de semana de la Conferencia General.

1. “Hermanas y hermanos”

Elder holland

El Élder Holland es el discursante favorito de casi todos. El dominio del lenguaje, las imágenes, el tono y el comportamiento con el que habla crean obras maestras a nivel oral.

En su discurso, ¿alguien más se dio cuenta de las tres palabras que por lo general se dan en un orden diferente? Estoy seguro de que lo hiciste porque están en el subtítulo que ya leíste.

“Hermanas y hermanos…”

Es posible que parezca que esta frase no tiene mucho significado. Sin embargo, esta simple frase se da con mucha pasión y propósito.

En el mundo de hoy, nuestro lenguaje está dominado por palabras centradas en el hombre. La forma en que administramos la medicina y los procedimientos médicos se basan en una investigación que gira principalmente en torno a cómo reacciona el cuerpo masculino. Incluso, nuestras propias historias y registros familiares solo contienen nombres e información masculinos cuando los repasas lo suficiente.

Jesus y niños

Antes de acusarme de apoyar el feminismo o la igualdad de género, espero que entiendas mi punto. No estoy tratando de equiparar a los hombres con las mujeres. Son diferentes para propósitos divinos, entiendo eso.

Lo que estoy tratando de hacer es señalar que el Élder Holland sabe que el valor de un hombre y el de una mujer es igual ante los ojos de Dios.

Cuando Cristo estuvo en la tierra, rompió constantemente las tradiciones sociales para ayudar a las mujeres y los marginados. Él curó sus problemas de sangre. Enseñó a los samaritanos junto al pozo. No acusó a ninguno de ellos después de que cometieron adulterio. Sabía de su valor ante los ojos de Dios.

En solo tres simples palabras, el Élder Holland rompió nuestra tradición social.

Hermana, debes saber que eres amada. Debes saber que eres tan valiosa como los hombres. Debes saber que las bendiciones del Evangelio y la mano extendida del Salvador son tan accesibles para ti como para todo hombre que esté en tu vida.

2. La doctrina es clara

Cuando escuché por primera vez al Presidente Oaks, me sorprendí. Compartió un discurso que puedes volver a leer y encontrar cosas nuevas cada vez.

Un punto que hizo fue con respecto a la doctrina oficial de la Iglesia. Necesitábamos desesperadamente ese recordatorio.

Al citar al Élder Christofferson y al Élder Andersen, el Presidente Oaks se aseguró de que comprendiéramos exactamente lo que significa doctrina oficial. No es una referencia oculta o creencia personal de ninguno de los líderes de la Iglesia. Son cosas que enseñan los 15 miembros de la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles.

El Presidente Oaks comenzó con dos historias sobre las personas que se quedan atrapadas en el lado de la especulación de las enseñanzas de la Iglesia. Si bien, esas son preocupaciones válidas, cuando seguimos al resto, minimizamos nuestra capacidad de confiar en el Señor.

No es nuestro deber entender y saber todo mientras estamos en la tierra. Nuestro aprendizaje debe ser alimentado por los principios y la aplicación del Evangelio, no solo por la intriga sobre los “qué pasaría si”.

metas

Tanto los miembros como los críticos quedan atrapados fácilmente en los detalles que casi no tienen aplicación en nuestras vidas… eso es exactamente de lo que Cristo nos advirtió cuando dijo que no se quitara ni añadiera a las preciosas verdades del Evangelio.

¿Necesitas un ejemplo de lo que estoy hablando? Bueno, no tienes que mirar lejos.

Los derechos otorgados a los diáconos para repartir la Santa Cena. La evidencia arqueológica a favor y en contra del Libro de Abraham. Las razones por las que se instituyó la poligamia y la prohibición del sacerdocio a las personas de raza negra. La evidencia geológica del Libro de Mormón. Los motivos de los cambios que estamos presenciando actualmente en la Iglesia.

¿Tengo que continuar?

Aunque esté bien cuestionarnos y aprender sobre estas cosas, nuestro enfoque siempre debe ser aplicar y compartir el Evangelio. A las mujeres jóvenes no se les impide servir a Dios por no poder repartir la Santa Cena. Las verdades del Libro de Abraham nos ayudan a relacionarnos con Dios a un nivel muy personal, independientemente de lo que digan los egiptólogos.

Con la fe en Cristo en el centro de nuestras vidas, todo saldrá como debe. Perfectamente, ni más ni menos.

3. “¿Te esfuerzas…?”

Presidente Nelson

Oh, Presidente Nelson, cómo lo amamos. Cómo nos encanta que nos mantenga al borde de nuestros asientos, esperando la siguiente conferencia.

Estoy seguro de que ya leíste una y otra vez las preguntas actualizadas para la recomendación para el templo. Eso probablemente fue tendencia en Twitter más rápido que cualquier otro anuncio en la conferencia. Excepto por “menos Wifi y más Nefi”, ¡porque eso fue increíble!

Las dos palabras que se actualizaron en las preguntas de la entrevista para obtener la recomendación para el templo que tuvieron gran impacto en mí fueron “¿Te esfuerzas…?”

Esas palabras agregan un elemento muy personal a la pregunta sobre la dignidad para entrar al templo. La entrevista se enfoca en la persona que se entrevista, no en lo que los demás piensan de esa persona. Las palabras son “¿te esfuerzas?”, no “¿los demás ven que te esfuerzas?”

Templo

Básicamente, tienes que preguntarte, ¿estás haciendo tu mejor esfuerzo?

Dios conoce tu corazón. Él conoce tus pruebas. Él conoce la situación en la que te encuentras. Nadie más comprenderá mejor tu situación que tu Padre Celestial y tú mismo.

Entonces, ¿te esfuerzas?

¿Te esfuerzas por seguir al Salvador lo mejor que puedes? ¿Te esfuerzas por guardar los mandamientos de Dios y escuchar Su voz? ¿Te esfuerzas por escuchar las palabras que sus siervos comparten con nosotros? ¿Te esfuerzas por amar a los que te rodean y servirles lo mejor que puedes?

La norma del templo no es la perfección, es la persistencia.

Tomar los mensajes con seriedad

sufrir

El verdadero poder de los mensajes viene con la forma en que los vivimos.

Los mensajes que se compartieron en la Conferencia General tienen la intención de inspirarnos y elevarnos, no de condenarnos ni desalentarnos.

Todos tenemos cosas que necesitamos hacer mejor. Esa es la maldición y la bendición de ser mortal.

Independientemente de dónde estés, asegúrate de abrir tu corazón. Deja que las palabras inunden tu corazón. Encuentra tesoros escondidos mientras estudias los discursos una y otra vez. Aprende las lecciones que se adapten a ti. Encuentra poder en los testimonios e historias.

Lo más importante, toma estos mensajes con seriedad y ¡vívelos! para que cuando el Buen Pastor nos llame, reconozcamos Su voz, y lo sigamos.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Conner Johnson y fue publicado en thirdhour.org con el título “3 Hidden Lessons From General Conference that We Desperately Needed to Hear”.