Hoy es un día para que dejes el pasado atrás. Perdónate de una vez

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Lo entiendo. Has cometido errores, tal vez graves errores, en tu pasado. A mí también me pasó.

Puede que no hayamos cometido los mismos errores, pero la culpa que viene de estos pecados sigue siendo la misma. 

Y, de la manera más amorosa que puedo, esto es lo que tengo que decir al respecto: Deja el pasado atrás y perdónate de una vez.

Te lo mereces

 

mujer en un campo

Deja el pasado atrás y perdónate de una vez. Imagen: Canva

Con frecuencia, escuchamos a líderes decir que una vez que nos hemos arrepentido completamente de un pecado, deberíamos perdonarnos a nosotros mismos y seguir adelante con nuestras vidas. 

Eso es cierto, pero también debemos darnos cuenta de que parte del proceso de “arrepentirse completamente del pecado” implica perdonarnos a nosotros mismos.

En otras palabras, no podemos arrepentirnos completamente hasta que nos perdonemos a nosotros mismos.

criticar perdonarme a mí mismo

Ahora eres libre, créelo. Imagen: Shutterstock

El élder Richard G. Scott enseñó:

“Si, en cambio, tú eres alguien que no se ha podido perdonar a sí mismo las graves transgresiones cometidas, aun cuando un juez en Israel te haya asegurado que tu arrepentimiento es adecuado; si te sientes obligado a condenarte continuamente y a sufrir al recordar con frecuencia los detalles de errores pasados, te ruego con toda mi alma que medites en esta declaración del Salvador:

“He aquí, quien se ha arrepentido de sus pecados es perdonado; y yo, el Señor, no los recuerdo más.

“Por esto sabréis si un hombre se arrepiente de sus pecados: He aquí, los confesará y los abandonará”.

El seguir sufriendo después de que haya habido un arrepentimiento apropiado no es obra del Señor sino del maestro del engaño, cuya meta es la de amarrarte y esclavizarte… 

Testifico que, cuando un obispo o un presidente de estaca ha confirmado que tu arrepentimiento es suficiente, debes saber que tu obediencia ha permitido que la expiación de Jesucristo satisficiera las demandas de la justicia por las leyes que hayas quebrantado. Por consiguiente, ahora eres libre, créelo”.

¿Alguna de estas cosas se aplica a ti? ¿Está el “amo del engaño” tratando de atarte no solo por tus errores pasados, sino también porque no puedes perdonarte a ti mismo?

Los jueces de Israel

preguntas para la recomendación del Templo

Sí, es difícil y puede ser vergonzoso, pero la paz mental y de conciencia realmente lo vale. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Por supuesto, no todos los pecados requieren la participación de un obispo o presidente de estaca, y la línea es un tanto borrosa cuando se trata de qué pecados deben abordarse con cada uno de ellos. 

Como yo, tal vez has sido atormentado por pensamientos como: 

“¿Y si el pecado que cometí hace años fue lo suficientemente grave como para requerir que lo confesara con el obispo, pero nunca lo hice? ¿Realmente he completado el proceso de arrepentimiento?” 

Esta podría no ser la respuesta que querías escuchar, pero cuando tengas dudas, háblalo con el obispo. 

Sí, es difícil y puede ser vergonzoso, pero la paz mental y de conciencia realmente lo vale. 

No dejes que estas cosas te consuman por más tiempo. En varias ocasiones, he hablado con un obispo que ha escuchado amorosamente mis desafíos y simplemente me ha asegurado que todo está bien. Cada experiencia me ha brindado consuelo.

El arrepentimiento no es una lista de cosas por hacer

hombre orando

Cada paso del proceso del arrepentimiento es esencial. Imagen: Shutterstock

A menudo, cuando aprendemos sobre el arrepentimiento, se nos presenta una lista de principios para alcanzar el arrepentimiento total. Por ejemplo, el élder Neal A. Maxwell delineó el proceso en cuatro pasos:

  • Reconocer que se ha pecado
  • Confesar
  • Abandonar
  • Restituir

No obstante, el élder Maxwell también dijo esto en el mismo discurso:

“El verdadero arrepentimiento no implica tener una lista de lo que debemos hacer y verificar de manera mecánica, es más bien un freno del yo natural. Cada paso del proceso del arrepentimiento es esencial y muchas veces se superponen y se refuerzan mutuamente”.

Estos pasos son necesarios, por lo que abordarlos como una simple lista de cosas por hacer es peligroso. Puede llevarte a una obsesión casi paranoica con el arrepentimiento. 

La misericordia, el poder y la gracia de Jesucristo y Su expiación se extienden mucho más allá de una lista de cosas por hacer. 

Resumamos todos estos pasos en algo un poco más fácil de manejar:

El arrepentimiento es un cambio de corazón

un corazón quebrantado y un espíritu contrito

El arrepentimiento es un cambio de corazón. Imagen: LDSliving

El rey Benjamín expresó en el Libro de Mosíah:

“Y todos clamaron a una voz, diciendo: Sí, creemos todas las palabras que nos has hablado; y además, sabemos de su certeza y verdad por el Espíritu del Señor Omnipotente, el cual ha efectuado un potente cambio en nosotros, o sea, en nuestros corazones, por lo que ya no tenemos más disposición a obrar mal, sino a hacer lo bueno continuamente”.

En pocas palabras, el arrepentimiento es un cambio de corazón. No necesariamente es un cambio que hacemos en nosotros mismos, es un cambio que permitimos que Cristo haga en nosotros a medida que confiamos en Su Expiación. 

El arrepentimiento es un estilo de vida

hombre sonriendo

El arrepentimiento es más que orar por perdón, se trata de la manera en que vivimos cada día el evangelio. Imagen: Canva

El presidente Ezra Taft Benson dijo esto en un mensaje de la Primera Presidencia en 1989:

“Debemos recordar que la mayoría de los casos de arrepentimiento no implican cambios impresionantes o dramáticos, sino más bien son un movimiento constante, paso a paso hacia la santidad”. 

Nuestros pecados a menudo (pero no siempre) son eventos específicos que podemos recordar y fechar, sin embargo, el arrepentimiento puede que no sea tan medible. 

El presidente Benson describe el arrepentimiento como algo continuo y constante, describe un estilo de vida, un proceso de transformación, no solo de acción. 

El arrepentimiento es más que orar por perdón, se trata de la manera en que vivimos cada día el evangelio.

La tristeza según Dios vs. el autodesprecio 

hombre feliz mirando el horizonte

Olvidar es parte de perdonarte. Imagen: Canva

Si el temor al pecado y al arrepentimiento ha llevado tu perfeccionismo hasta el extremo, deja que esta cita del élder D. Chad Richardson te ayude:

“No hay espacio en la tristeza según Dios para el autodesprecio. Aquellos que se niegan a perdonarse llevan una doble carga de pecado, no solo por cargar con el mismo pecado, sino que añaden a eso, el pecado de autocondenación y negación al perdón. De hecho, negarse al perdón se cita en las escrituras como “el mayor pecado” (DyC 64:9).

Olvidar es parte de perdonarte. Sin embargo, perdonarte implica un tipo especial de olvido. No nos olvidamos del pecado y sus efectos. Por el contrario, el recuerdo deja de ser parte de cómo nos vemos a nosotros mismos”.

Un cambio de corazón implica que quien solíamos ser ya no es quien somos ahora. Esa persona que cometió esas cosas terribles hace años, con suerte, es ahora un desconocido. 

Detente, olvídalo y perdónate. Es difícil y, a veces, incluso requiere valentía, pero es necesario.

mujer mirando al cielo

Detente, olvídalo y perdónate. Imagen: Canva

Si sientes que necesitas más inspiración, te recomiendo leer el discurso “Acuérdense de la mujer de Lot” del élder Jeffrey R. Holland.

Léelo, si aún no lo has hecho. Cuando lo descubrí por primera vez, el Espíritu me dijo algo que me ha acompañado desde entonces: “Ya no soy esa persona, ya no miraré atrás”.

Desde entonces, aquel pensamiento que luego escribí en un trozo de papel ha sido un recordatorio constante de que puedo cambiar, que Cristo puede cambiarme, que no soy mi pasado y que si el propio Cristo me ha perdonado, yo también puedo hacerlo.

Fuente: ThirdHour

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