1 paso fácil para convertirte en un gran Santo de los Últimos Días

El arrepentimiento no es una oferta de un solo momento.

Imagina esto: Estás revisando las publicaciones de tu Facebook por vigésima vez en el día. Entre las fotos de gatos, memes absurdos y publicaciones políticas, ves un anuncio. El anuncio probablemente dice algo así “¡Ten dientes blancos en 3 simples pasos!” o “¡Aclara tu piel en solo 2 semanas!”

Vivimos en una sociedad que valora que seamos lo mejor que podemos ser y queremos que sea lo antes posible.

Si bien deberíamos tener dientes y pieles limpias, ¿tenemos esa misma actitud hacia las cosas más importantes? ¿Queremos convertirnos en la mejor persona posible en el menor tiempo posible?

“Ahora, espera un minuto”, podrías estar pensando, “La superación personal es una tarea de toda la vida. ¡No te puedes convertir en una mejor persona en cuestión de días!” Estoy de acuerdo contigo. El crecimiento es un proceso interminable y permanente. Debemos encontrar maneras de mejorar ya sea que tengamos 19 o 90 años.

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bondad

Sin embargo, ¿Si te dijera que existe un solo paso que puede convertirte en un gran Santo de los Últimos Días? ¿Un remedio simple para convertirte en el modelo Santo de los Últimos Días que todos sueñan ser? Y, no, no estoy aquí para que me des dinero a cambio de un producto que podría no funcionar.

Pero, ¿cuál es este paso? Podrías decir obedecer la ley de Dios. Otros podrían pensar que se trata de su espiritualidad personal, la habilidad de sentir al Espíritu Santo en sus vidas.

Personalmente, siento que el amor sería un fuerte candidato, ya que Cristo mismo dijo que los dos grandes mandamientos son amar a Dios y a nuestros prójimos, y al desarrollar la caridad, buscamos servir a aquellos que nos rodean. O, quizá, algo que escuchamos que las Autoridades Generales repiten en las Conferencias Generales, como este último fin de semana, como ministrar o diezmar.

Entonces, ¿Es la habilidad de obediencia? ¿Espiritualidad? ¿Amor? ¿Servicio?

No creo que sea ninguno de ellos. La única habilidad necesaria para ser un buen seguidor de Cristo es el arrepentimiento.

Santa Cena

“Ahora, espera un minuto”, podrías estar pensando (otra vez), “No acabas de decir que Cristo declaró que el amor es el mandamiento más grande”. Sí, tienes razón. Sin embargo, el motivo por el que defiendo la importancia del arrepentimiento sobre todo es porque el arrepentimiento es la síntesis de cada aspecto del Evangelio: El amor, la obediencia, la espiritualidad, el servicio, la fe y más.

El primer gran mandamiento es amar a Dios. Pero, ¿Cómo hacemos eso exactamente? Tenemos 5 idiomas del amor para demostrar nuestro amor por los amigos y la familia, pero no se traducen directamente para demostrar nuestro amor por Dios. Afortunadamente, Cristo ofrece una solución. “Si me amáis, guardad mis mandamientos”. Simple y al grano.

Cristo nos dice que si lo amamos, debemos guardar Sus mandamientos. Esta escritura combina el amor a Dios y la obediencia en uno. Cuando nos esforzamos por seguir los consejos que nos dan las Autoridades Generales como pagar el diezmo, ministrar, honrar el día de reposo, obedecemos el consejo divino.

familia

En Mosíah 18, aprendemos que aquellos que se bautizan “han concertado un convenio con Él de que lo servirán y guardarán Sus mandamientos”. Luego, de Mateo 25, aprendemos que para servir a Dios, necesitamos servir a nuestros prójimos.

Hasta aquí tenemos amar a Dios, amar a nuestros prójimos, obedecer los convenios y servir. En cuanto a la espiritualidad, Helamán dice, “el Espíritu del Señor no mora en templos impuros”, así que si obedecemos, y por extensión amamos y servimos, el Espíritu Santo guiará nuestras vidas.

De este modo, estos principios del Evangelio están vinculados. Entonces, ¿cuál es el paso para convertirnos en un gran Santo de los Últimos Días?

El arrepentimiento.

Por supuesto, las personas pueden ser muy buenas para amar a los demás, servir, obedecer, tener al Espíritu consigo y seguir los consejos de nuestros líderes. Pero, ¿pueden amar, obedecer y ser espirituales todo el tiempo? No. Eso sería como esperar que alguien haga malabares con media docena de pelotas cada segundo del día sin poder tomar un descanso.

pecadores

Ahí es donde entra el arrepentimiento. Donde sea que alguien falle, como una bola para hacer malabares, incluso en pecados menores, el arrepentimiento ofrece la oportunidad de limpiar nuestros pecados y recuperarnos… como una pelota para hacer malabares. El Señor nos ofrece una invitación en Isaías 1:18:

“Venid ahora, dice Jehová, y razonemos juntos: aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”.

Vivimos en un mundo caído. Es natural que caigamos en el pecado y la tentación. Sin embargo, Dios nos dio un solo paso para superar nuestras faltas. Además, la capacidad para arrepentirnos primero requiere que reconozcamos nuestras propias faltas.

Ver donde estamos fallando personalmente y poder mejorar requiere que seamos muy conscientes y disciplinados. Por supuesto, este es un paso que tendremos que tomar diariamente durante toda nuestra vida.

padre celestial

Pero, esa es la belleza del arrepentimiento. No importa lo que hagamos, no importa qué tan caídos creamos que estamos, en el momento en que estemos dispuestos a dar ese paso más cerca de Dios a través del arrepentimiento, Él estará ahí para nosotros.

Entonces, la próxima vez que quieras hacer una lista de cosas para mejorar tu vida, solo escribe este paso sencillo y estarás listo: Arrepentirse.

Este artículo fue escrito originalmente por Braxton Young Church y fue publicado en thirdhour.org con el título “1 Easy Step to Become a Great Latter-day Saint”.

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