Élder Uchtdorf: Aminora el ritmo, eleva la mirada y ve lo que realmente importa

¿También tienes la impresión de que la vida parece ir demasiado rápido? ¿Te olvidas de disfrutar cada minuto que vives? Si es así, ¡bienvenido al club!

Siempre he sido el tipo de persona que se ríe cuando dicen que necesito ir más despacio. ¡Tengo muchos lugares por visitar! ¡Gente por conocer! ¿También te sucede?

Una gran lección

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Cuando la pandemia de COVID-19 azotó el mundo, me sentí perdida. De repente tenía todo el tiempo del mundo y nada que hacer con él. Me invadió una ola de depresión y pérdida de motivación, me sentí muy mal.

Creo que el coronavirus nos obligó a todos a bajar la velocidad. Personalmente, comencé a valorar más las cosas. El Evangelio y mi familia se convirtieron en mis prioridades. Nada más importaba. ¿También te sentiste así?

Sinceramente, estoy más que agradecida por la forma en que la pandemia me obligó a poner mi vida en orden.

Hice cambios importantes y aprendí mucho sobre mí. Mi esposo y yo fortalecimos más nuestra relación y mi testimonio creció. Espero que te haya pasado algo parecido.

No perder la fe

Cuando comencé a ver que el mundo volvía gradualmente a la normalidad, tuve un poco de temor.

Me pregunté: “¿Volveré a perderme en el ajetreo y el bullicio de la vida cotidiana?” “¿Cómo puedo aferrarme al testimonio que obtuve?” “¿Desaparecerán estos nuevos hábitos?”

Mientras meditaba sobre estas preguntas, se me ocurrieron algunas ideas que podrían ser de gran ayuda y me encantaría compartirlas contigo.

Rendir cuentas  

Primero, busca a alguien a quien puedas rendirle cuentas.

Durante la misión, me resultó mucho más fácil tener éxito con mis metas porque tenía una compañera a quien podía rendirle cuentas.

¡Habla con alguien sobre tus metas y pídele que te haga un seguimiento en cuanto a las fechas específicas de tus metas!

Escribir tus metas

VIDA

Luego, escribe tus metas. Es muy útil poner la lista de tus metas en un lugar donde puedas verlas. Por ejemplo, la nevera o el espejo de tu baño.

¡No te permitas olvidar lo que aprendiste durante esta época de COVID-19!

Establecer un horario

Palabra de sabiduría

Otra idea es reservar un tiempo para tu vida personal y familiar.

Establece tiempos específicos para meditar. Puede ser fácil decir que vas a reducir la velocidad. Pero, establecer un horario puede garantizar que suceda.

Pon a Dios en primer lugar

Finalmente, haz que el estudio de las Escrituras y la oración sean una prioridad.  Asegúrate de cumplir con ello.

Reservar un tiempo para Dios, te hará sentir paz y gozo, incluso en medio del caos del mundo.

Un pensamiento sabio

El Padre Celestial definitivamente desea que reduzcamos la velocidad. De hecho, el élder Uchtdorf dijo:

“Hermanos y hermanas, nos haría bien aminorar un poco el ritmo, marchar a la velocidad óptima de nuestras circunstancias, centrarnos en lo relevante, elevar la mirada y ver realmente las cosas que más importan.

“Seamos conscientes de los preceptos fundamentales que nuestro Padre Celestial ha dado a Sus hijos que establecerán el cimiento de una vida mortal rica y fructífera, con las promesas de la felicidad eterna.

“Nos enseñarán a hacer ‘todas estas cosas con prudencia y orden; porque no se exige que corramos más aprisa de lo que las fuerzas nos permiten, sino que conviene que seamos diligentes, para que así ganemos el galardón’”.

Oro para que nos ciñamos a las lecciones que aprendimos durante este tiempo.

Por muchas razones, el 2020 será inolvidable. ¡Espero que una de esas razones sea porque estamos más cerca de Dios que nunca!

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Brooklyn Gittins y fue publicado en Third Hour con el título “God Wants Us to Slow Down: A Lesson Learned From COVID-19”.

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