Interpretar las Escrituras: El problema de las suposiciones, la ciencia y la religión

hombre con una Biblia y orando escrituras

Comenzamos a interpretar las Escrituras, incluso antes de abrirlas, mediante suposiciones y premisas que llevamos al leerlas.

Henry Eyring, padre, realizó la siguiente observación:

“Uno nunca podrá demostrar algo que marca la diferencia en la ciencia o la religión… La prueba dependerá de tus premisas… Toda prueba en la ciencia depende de los postulados que uno acepta. Lo mismo ocurre en la religión”. – “Mormon Scientist: the Life and Faith of Henry Eyring”.

papá de Henry Eyring

Henry Eyring, padre. Imagen: The Church News

Una de las cosas realmente interesantes (¡y problemáticas!) que se encuentran en la historia moderna de la ciencia y la religión es cómo los oponentes ideológicos que están completamente en desacuerdo… comparten algunas premisas fundamentales.

Por ejemplo, Ken Ham y Richard Dawkins creen ambos que, para que el Génesis sea el resultado de la inspiración divina debe 1) estar hablando en términos científicos (concordismo) y 2) esas afirmaciones científicas deben ser factualmente correctas y precisas (inerrancia). 

Para Dawkins y otros, esto refuta que la Biblia sea una obra inspirada.

En un brillante artículo que más tarde se expandió en un libro, el estudioso bíblico Conrad Hyers observó:

persona leendo las escrituras

Para entender las escrituras es necesario conocer el contexto. Imagen: Freepik

“El problema se crea, por un lado, por aquellos de orientación científica que, naturalmente, tienden a ver los materiales bíblicos en términos de los relatos narrativos de la ciencia moderna y la historia natural… 

También existen aquellos que intentan interpretar los textos de la creación en relación con las afirmaciones científicas, no para desestimarlas como pre-científicas, sino para defenderlas como algo científicamente verdadero.

Las colisiones entre la ciencia y la religión se deben, en gran parte, a que las personas religiosas insisten en que los textos bíblicos funcionen como informes científicos e históricos, y que interpretarlos de otra manera sería infiel a los mismos. 

Para agravar la confusión, se dice que este supuesto significado científico e histórico es el significado literal de los textos…

De esta manera, paradójicamente, aquellos que desestiman la Biblia como pre-científica y aquellos que la defienden como la verdadera ciencia, coinciden en que estos textos bíblicos deben interpretarse ‘literalmente’, es decir, como si pretendieran ofrecer declaraciones literales de hechos científicos e históricos”.

familia leyendo las escrituras

La ciencia y la religión pueden coexistir. Imagen: Canva

Al igual que Hyers, rechazo la premisa, como lo he escrito extensamente en otra ocasión. La perspectiva de Hyers es la siguiente:

“Se puede decir con certeza que los relatos del Génesis sobre la creación no están en conflicto con el conocimiento científico e histórico. Sin embargo, esto no se debe a que se pueda demostrar que estén en conformidad con dicho conocimiento, sino porque precisamente tienen poco que ver con él…

Una interpretación ‘literal’ de los relatos del Génesis es inapropiada, engañosa e inviable. Presupone e insiste en un tipo de literatura e intención que no existe…

No podemos simplemente separar las Escrituras de su contexto original de significado, como si las personas a las que se dirigían de manera inmediata no importaran. 

Y, habiendo creado un vacío de significado, no podemos luego sustituir arbitrariamente nuestras propias cuestiones y suposiciones literarias”.

Me llevó mucho tiempo llegar al punto en el que podía analizar y reconocer ciertas suposiciones, premisas o postulados, y la mayor parte de ese proceso implicó un profundo estudio contextual del Antiguo Testamento y de la literatura relacionada a ello.

Debemos tener cuidado con las premisas y suposiciones que tenemos al leer las escrituras. Imagen: Canva

Me ha hecho ser cauteloso a la hora de simplemente aceptar o rechazar cosas cuando todavía no he identificado las suposiciones, premisas y postulados incorporados detrás de ciertos argumentos y posiciones.

Anteriormente, escribí sobre el ateo fundamentalista británico Robert Blatchford y cómo sus premisas se compartieron por George McCready Price. 

Al igual que Ham y Dawkins, estaban en lados opuestos de la misma moneda. Joseph Fielding Smith luego adoptó parte del razonamiento de Blatchford a través de Price.

Resulta que Smith no fue el único en hacerlo. En 1953, Harold B. Lee se dirigió a los empleados de Seminario e Instituto y relató lo siguiente:

Harold B. Lee

Harold B. Lee. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

“Blatchford… escribió en el libro “God and My Neighbor”: ‘Las religiones no se dan por revelación, evolucionan. Si una religión es revelada por Dios, esa religión sería perfecta en todo o en parte, y sería tan perfecta en el primer momento de su revelación como después de mil años de práctica. Nunca ha habido una religión que cumpla dichas condiciones’.

Esa es la afirmación tan osada que hacemos al decir que esta es la Iglesia de Jesucristo. Que esta es la Iglesia y el Reino de Dios en la Tierra. 

Un hombre que navegaba en el mismo barco con el presidente McKay… le dijo: ‘Entonces, Sr. McKay, si afirman ser la Iglesia de Jesucristo, su organización debe ser perfecta. Su Iglesia debe estar preparada para satisfacer todas las necesidades del alma humana’. 

Esa es nuestra afirmación, y el sistema educativo de la Iglesia es solo uno de los medios por los cuales se realiza dicha afirmación”.

Al leer esto, me quedé estupefacto, sobre todo al ver que el presidente Lee parecía estar de acuerdo con la premisa de Blatchford y amplificarla, que una religión revelada es perfecta; y además, afirmaba implícitamente que, como nuestra religión había sido revelada, ¡entonces la organización era perfecta!

Joseph Fielding Smith. Imagen: La Iglesia de Jesucristo

Discrepo de eso en los términos más enérgicos posibles. Diría que quizás deberíamos examinar las premisas de los argumentos del ateo absolutista antes de aceptarlos completamente estando en la otra cara de la moneda.

En otra ocasión, a fines de la década de 1950, Joseph Fielding Smith escribió una larga carta a un científico Santo de los Últimos Días, dando algunas de sus comprensiones sobre la naturaleza del sol, la luna y las estrellas, conectadas a sus ideas sobre cómo al hombre no se le permite abandonar la Tierra.

Su premisa era que las Escrituras proporcionaban un registro científico y divinamente omnisciente de la naturaleza del universo físico… y, por lo tanto, los conocimientos científicos actuales debían equivocarse en muchas cosas.

Después de explicar sus puntos de vista en detalle, cierra con esta pregunta: “¿No son razonables estas conclusiones?”.

hombre orando con las escrituras

Toda prueba en la ciencia depende de los postulados que uno acepta. Imagen: Canva

Y volví a pensar en cómo Eyring podría haber respondido a esto: “Bueno, sí, pero solo si una persona acepta tus premisas”.

“Toda prueba en la ciencia depende de los postulados que uno acepta. Lo mismo ocurre en la religión”.

La pregunta más importante no siempre es “¿son razonables estas conclusiones?”, sino “¿son razonables estas premisas?”.

Y una vez que haces explícitas esas premisas, muchas veces la respuesta resulta ser “bueno, no”. Eyring, y muchas otras personas en la Iglesia, incluyendo apóstoles y profetas, no compartieron la premisa de Smith, sus postulados sobre la naturaleza de las Escrituras ni su interpretación de las mismas (Puedes ver aquí, aquí y aquí para obtener más información).

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Publicado por: Ben Spackman
Historiador de religión, ciencia e interpretación bíblica. Sus estudios incluyen lenguas semíticas, estudios bíblicos, historia de la ciencia e historia del cristianismo, principalmente de la reforma y la América moderna.
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